miércoles, 20 de mayo de 2015

Fingir



Fingir

Por Carlos Vicente Torrealba 
Twitter: @cartorrealba

Hay una mitología que fingir en la cama sólo es exclusivo de las mujeres. Pero no es así, los hombres también podemos fingir, es cuestión de actuación y de saber que el orgasmo masculino y su placer no solo están en la eyaculación.

Lo que los hombres no podemos fingir desde luego es la erección, esta es o no es. Aunque no está ligado la erección con la falta de deseo, más bien son múltiples variables que van desde el estrés, hasta el cansancio.

Muy pocas personas saben incluyendo algunos hombres distinguir lo que es el orgasmo de la eyaculación; y es muy simple, ya que la eyaculación es la emisión de semen desde la uretra. Sin embargo eso no siempre es el orgasmo, que es el pico máximo de placer que puede llegar a sentir. La diferencia anda al filo de la navaja, es una delgada y diminuta línea entre lo fisiológico y las sensaciones.

Cuando un hombre está con su pareja y no eyacula por diversos motivos, pasa al campo de la simulación siendo su mayor aliado si su pareja lubrica lo suficiente como para no notar que ellos no lo han hecho.

Puede existir en algunos hombres una disfunción que les impide llegar al orgasmo o les retarda tanto que por ello lo fingen para no preocupar a la pareja para no hacer que ella se sienta mal en ese momento. Esto también suele ser normal cuando el estrés sobrepasa los rangos de la tolerancia.

Existen causas muy comunes por cuales el hombre puede fingir. Quizás la primera de todas es falta de comunicación con su pareja en un momento dado, los celos imaginados, la falta de apoyo de esta, la falta de deseo de ella e ir como obligado a la cama y el miedo al abandono por no dar placer a la pareja son las más comunes.

Diversos estudios han señalado que en los países latinoamericanos el 50% en las relaciones que surgen de forma espontánea y que al principio les excitaba, cuando llega al momento de culminarla, deja de apetecerles por no sentir ningún tipo de vínculo afectivo con su pareja momentánea. Esta cifra es alta y nos habla del plano afectivo algo que la contemporaneidad trata de obviar pero que sin duda alguna es la base fundamental de una relación de pareja.

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